Es tu presagio redondo el que me roba la forma. Carrusel de momentos perdidos, pandereta de tripa y de charcos floridos. Soy suelo en las nubes y tierra en el cielo; ya mis ojos otean quebrantos de polvo y grija, ya mis pies forman techo de máquinas quebradizas.
Invención temeraria para seres pasmados que, inyectando calma a mis venas, dilatas los poros de mi piel cual planetas. Vistiéndome en héroe vacuo a problemas, me da por flotar como un globo de feria.
Y me siento niño con tu calor frío, convirtiendo mi sexo en alegre destino, me transformo en caudillo de tu propia proeza….que es el bajar a tu cúspide para ser valle en los picos de tu certeza.
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